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Alerta financiera en Liga de Quito: el 84% de los ingresos se destina a la plantilla

Liga de Quito transparenta su realidad económica: el 84% de sus ingresos corrientes sostiene al plantel y el pasivo total alcanza los USD 38 millones.

Por Miguel Araujo•Edición Digital Ecuafut
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Alerta financiera en Liga de Quito: el 84% de los ingresos se destina a la plantilla
Viñeta editorial original creada para Ecuafut

La estabilidad de Liga Deportiva Universitaria de Quito se sostiene sobre una línea sumamente estrecha. La directiva del conjunto albo ha puesto sobre la mesa una radiografía patrimonial cruda que retrata la asfixia operativa que condiciona el día a día de la institución. En el ejercicio económico del presente 2026, entre el 82 % y el 84 % de los ingresos corrientes generados por la unidad de fútbol profesional se consumen exclusivamente en mantener la plantilla de primera división, cubriendo salarios, logística y premios acordados.

El margen restante, que oscila apenas entre el 16 % y el 18 %, es todo lo que dispone el club para solventar el mantenimiento de su infraestructura, la operatividad del fútbol formativo, el plantel femenino, las sedes sociales y las contingencias jurídicas ordinarias. Esta estructura de gasto pulveriza las recomendaciones de prudencia financiera internacional, que sugieren techos no mayores al 70 % de los ingresos de explotación, dejando a la institución sin colchón frente a imprevistos.

La pesada carga de los pasivos históricos

El origen de este cuello de botella no responde a un hecho aislado, sino a un arrastre progresivo de obligaciones del pasado. Al asumir el control de la unidad de fútbol tras la salida de la anterior Comisión Especial a finales de 2023, la directiva reconoció un pasivo inicial de 31 millones de dólares. No obstante, las posteriores auditorías forenses, revisiones impositivas ante el Servicio de Rentas Internas y la notificación formal de demandas laborales de antiguos planteles llevaron la cifra contable hasta los 41 millones en 2024.

Mediante intensas renegociaciones, planes de refinanciamiento y recortes operativos rigurosos, la institución ha logrado contraer ese pasivo consolidado a cerca de 38 millones de dólares. Pese a la reducción, la carga continúa condicionando de manera directa el flujo de caja mensual y limita la capacidad de maniobra para cualquier desembolso extraordinario.

Transferencias caídas y el debate societario

El golpe decisivo que desequilibró la planificación fue la imposibilidad de cerrar transferencias internacionales clave. El ingreso por ventas de futbolistas al exterior representaba el oxígeno proyectado para aliviar la caja chica, pero las operaciones que se encontraban en curso terminaron cayéndose en las instancias finales de negociación. La falta de esa liquidez forzó a Liga de Quito a someterse a techos salariales estrictos bajo el control económico del campeonato local, obligando a priorizar futbolistas libres y la promoción de canteranos.

En el plano corporativo, la dirigencia analizó la figura de las Sociedades Anónimas Deportivas para captar inversión externa, pero la alternativa quedó descartada por colisionar con la legislación deportiva ecuatoriana y los propios estatutos universitarios. La hoja de ruta apunta ahora a la creación de fideicomisos comerciales específicos para el fútbol profesional, buscando financiamiento privado que no hipoteque el patrimonio histórico ni la identidad social de la institución.

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